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La casa azul

Jotapé. Filed Under: Etiquetas:
¿Y qué le quedaba por hacer ahora, correr? No, estaba demasiado lejos, y por mucho que tratara, sabía que los años y la nicotina no le permitían semejante travesía. Pensó en deslizarse sigilosamente, sin provocar la menor alteración en el tiempo-espacio de su perseguidor. A decir verdad, barajó cientos, aun miles de posibilidades en esos pocos minutos. Imponer su autoridad, el argentinismo del “acá estoy yo, y de aquí no me muevo”, sería arrojarse a una derrota segura. Repasó brevemente cada opción. Por un momento se inclinó hacia la de poner gesto adusto, paso firme y sanseacabó. ¿Estaba loco? Semejante demostración de estoicismo, en su caso era puro atolondramiento. Silbando bajito un tango, dio media vuelta, y cabizbajo emprendió la retirada. No había caso. El cartero nunca supo cómo llegar a la puerta sin que lo mordiese el perro.

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